Wednesday, May 17, 2006

EL ZORRO DE AUSTER


Acabo de terminar la última novela de Paul Auster, "Brooklyn Follies". La he leído con gran placer y he sentido mucho que termine. Me he quedado con ganas de seguir. Es lo mejor que puedo decir, puesto que la lectura es placer. El universo literario de Auster, me hace pensar en la dicotomía que Isahia Berlin establecía entre escritores "erizo" y escritores "zorro". Eduardo Jordá nos expuso estos conceptos una tarde en La Casa del Libro, a propósito de Javier Marías. Los escritores erizo, están omnipresentes en su obra, que es apenas una excusa para plantear sus ideas, orgánicamente estructuradas. Los personajes apenas son ejemplos, muñecos al servicio de una tesis. Esta es la forma de escribir de Unamuno, de Proust, de Dostoievsky, del propio Marías. Hay un exceso de presencia. Se nos impone la voz constante del autor, su inteligencia, su concepto de la vida: el escritor quiere ser predicador o filósofo. En cambio, el escritor zorro no se ve. Se sabe diluir en sus personajes. Desaparece. No hay tesis ni moraleja en sus escritos. Sus relatos tienen la misma confusión de la vida.
Pienso que Auster es uno de esos zorros que saben tejer un tapiz de vida, de contradictoria vida sin tesis, desapareciendo. Apenas es un mostrador de historias humanas, en las que no caben buenos ni malos (salvo Busch). Esto me gusta. Antes, en mi adolescencia, quería prédicas y conclusiones. Ahora prefiero pura vida sin sentido. El sentido lo da, no una norma o una moral, sino una persona (Nathan) a la que acabas amando. Con sus defectos. Como en la vida real. Por encima de perfecciones o idealizaciones. Y tantos otros, Tom, Rachel, la BPM, Rory...Crear sombras en las que podamos proyectar nuestro amor, nuestra indefensión, nuestras pasiones, es el arte de este neoyorkino. Un arte sin principio, un arte sin final o con un final sólo provisional. Quedo a la espera.

9 Comments:

Blogger Portorosa said...

Estoy leyendo ahora mismo la trilogía de Nueva York, y voy por la tercera parte, "La habitación cerrada". Es lo primero que leo de Auster (bueno, salvo "Creí que mi padre era Dios", que no es exactamente suyo), y la impresión ha sido, o está siendo, muy curiosa: el primero me decepcionó bastante, el segundo me gustó, pero sin pasarse, y el tercero me está gustando mucho...

Sobre el que tú acabas de leer no he leído más que buenas críticas, pero lo cierto es que no sé muy bien a qué atenerme con respecto a este autor.

Un abrazo (supongo que este comentario pretende ser una petición de consejo).

3:34 PM  
Blogger francisco aranguren said...

Amigo Porto: a mí me ha embarcado en un mundo. A veces -en "El libro de las ilusiones", por ejemplo- parece que es un mundo puramente formal, de palabras. Pero en éste, más bien, es un mundo un tanto mágico o brillante, que partiendo de la enfermedad y la derrota (de tocar suelo), va a conducir a la idea del Hotel Existencia: de nuestro lugar de felicidad en el mundo, por el que merece la pena perderlo todo, felicidad que encontramos -según Auster- en el amor a nuestros familiares y amigos. Es un libro lleno de optimismo y buen rollo, quizás un poco un "cuento de navidad" al estilo de Dickens, pero se disfruta leyéndolo y te quedas con la sensación de que a Auster no se le ha acabado, ni mucho menos, la cuerda, y de que ha encontrado su voz y puede indefinidamente seguir creando. Un abrazo.

1:56 AM  
Blogger Portorosa said...

Gracias por tu opinión, Francisco.
Tengo en casa “El libro de las ilusiones”, “Leviatán” y creo que alguno más, así que seguiré con él.

Un abrazo.

2:01 AM  
Blogger princesadehojalata said...

Hace unos dos años que leí por primera vez a Auster y desde entonces se ha convertido en uno de mis imprescindibles. Respecto a "La trilogía de NY" me pasó como a Portorosa, el libro fue de menos a más y mi historia preferida es también la tercera. A Auster lo estoy leyendo de forma desordenada. Empecé con "La noche del oráculo", después leí "El libro de las ilusiones", "El palacio de la luna", "La ciudad de Cristal" y "Leviatán". El que más me gustó fue "Leviatán" (la trama, los personajes...si sólo pudiera leer uno de sus libros elegiría éste, que en cierta forma incluye al resto). Auster es un fanático del azar y es verdad, como dice Francisco, que sus libros transcurren como la vida misma. Por eso en alguno de sus libros es capaz de dejar un personaje con una historia sin resolver y no volver a mencionarla en todo el libro. Como pasa en la vida. Hace poco leí "La invención de la soledad", su libro más extraño, el que escribió a raiz de la muerte de su padre y cuando su primer matrimonio hacía aguas. Una mezcla de autobiografía y ensayo que me dejó impactada. Y hoy precisamente he cogido de la biblioteca "Creía que mi padre era Dios", el libro escrito con relatos de sus radiooyentes durante una temporada en la que tuvo un programa de radio. Así que Auster me espera de nuevo. (Otro día podemos hablar de su tremendo sex appeal, de sus ojeras, de...)

8:59 AM  
Blogger Portorosa said...

Princesa, pues tu opinión me va a ser muy útil.
En cuanto al libro que has cogido, no sé en qué medida habrá él reescrito las historias, pero no creo –como dije antes- que sea un libro suyo; es bastante irregular, hay historias buenas y otras totalmente insulsas. Yo lo leí en el metro, en unos días que pasé en Madrid, y era perfecto para eso.

Saludos.

11:16 PM  
Blogger javazquez said...

Mi fanatismo inicial hacia Auster se va disolviendo cual azaucarillo. Creo que le sucede lo que a otros autores, principalmente americanos, como puede ser Philip Roth, o también españoles (Vila-Matas). Son demasiado prolíficos. Escriben, me da la sensación, por exigencias del negocio editorial y supongo que del patrimonio propio. Los libros, como el arroz, hay que dejarlos reposar. Las ideas, casi siempre, son el fruto de la vida, de la realidad que vives y no les da tiempo a vivir nada distinto cuando ya tienen el siguiente libro en el mercado. Eso les hace ser repetitivos y poco cuidadosos con los detalles literarios que, en definitiva, son los que convierten en un libro interesante en un buen libro. Yo lo llamaría "el efecto Nobel" y para eso repasar la lista de premios Nobel (Saramago a la cabeza) que a partir de la concesión del premio aumentó su "productividad" hasta extremos dignos del mejor funcionario público.
No diré que Auster se ha convertido en un mal escrito, pero va perdiendo calidad poco a poco y, sobre todo, imaginación. La repetición de un escritor es una enfermedad mortal.

12:21 AM  
Blogger princesadehojalata said...

No sé, José Angel, mira Woody Allen, otro prolífico, y la maravilla que ha sido Match point...Si no tuviera la constancia de hacer una película al año tal vez nunca hubiera llegado a hacerla.
Me conformo con una obra menor de Auster al año si eso le sirve para hacer dedos y escribir una obra maestra cada cierto tiempo.
Un abrazo,

6:14 AM  
Blogger Portorosa said...

¡Atribuir productividad a un funcionario público no es más que una calumnia!

8:46 AM  
Blogger Duelos y Quebrantos said...

Yo he leído una media docena de novelas de Auster (Leviatán, Tombuctú, Trilogía de NY, La música del azar, El país de las últimas cosas, Mr. Vértigo) en muy poco tiempo, es mi forma de meterme de lleno en el universo de un escritor.
Es cierto que en Auster se repiten los temas, las ideas (el azar, la contingencia), pero encuentro que en cada libro sabe darles otra vuelta de tuerca y mostrarte un nuevo aspecto sobre el que no habías reparado.

Me he descargado el primer capítulo de Brooklyn Follies y solo el primer párrafo me ha parecido brillante. Qué envidia.

12:24 AM  

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